¿Estás preparado para tu cena familiar? Si tienes alguna situación que necesites reconciliar con algún familiar, este podcast te ayudará a encontrar pasos importantes para tus relaciones, para lograr armonía y reconciliar los daños o brechas que se hayan causado. En nuestro podcast anterior hemos conversado sobre por qué discutimos y cómo la empatía y el ceder nos ayudan a no discutir. Pero si actualmente tienes un distanciamiento con algún familiar, podemos conversar sobre algunos pasos que puedes seguir en caso de que desees acercarte nuevamente a esa persona para restaurar la relación. ¿Por qué hay distanciamiento? Es nuestra pregunta inicial para comprender qué es lo que necesitamos restaurar. La respuesta, generalmente, es porque hubieron puntos de vista totalmente diferentes y ninguno o pocos momentos para dar validez al punto de vista del otro, ni para mostrar empatía. Estar cada uno ensimismado en su propio punto de vista, empeñado en mostrar su propia razón sin considerar la del otro, genera separación. Las diferentes modalidades de separación funcionan como los problemas. Dicen que  “Niños chicos, problemas chicos, Niños grandes, problemas grandes” y es que de chicos, las relaciones funcionan de una forma y conforme los niños van creciendo se van haciendo más complejas. Si un niño pelea con su hermano por un juguete, al rato se olvidan y continúan jugando con otro juguete sin necesidad de mucha intervención ni de acudir a mecanismos complicados. Pero, a medida que hay más adultos, la reconciliación se torna más complicada porque cada quien prioriza su razón y punto de vista individual. Los distanciamientos y, por ende, la necesidad de reconciliación, va en dos sentidos: -Sentir que la persona con la que estás distanciada te hizo algo malo. Desde este pensamiento emites el juicio de que lo que hizo está mal y no debe ser, e incluso puedes sentir que esa persona no merece tu perdón, tu acercamiento ni tus intentos. -Sentir que tú hiciste algo malo al otro. Desde este punto de vista, sientes que no debiste haberlo hecho, que algo estuvo mal; te sientes culpable y no te atreves a acercarte al otro. Afortunadamente, existe una serie de pasos que puedes seguir (desde cualquiera de los dos sentidos anteriores) y te van a ayudar a lograr la reconciliación: Primero, debes tener en cuenta que no son pasos difíciles en sí mismos; lo complicado es que el primero que está involucrado eres tú, es decir, demanda que reconozcas las cosas por mejorar en ti, sean acciones u omisiones; debes abrirte a descubrir cosas interesantes por trabajar  y eso, a veces, puede ser lo más difícil de realizar en todos los pasos. Primer paso de reconciliación. Ve hacia ti, encuentra tu mundo interior. Primero tú, sin esperar que el otro lo haga, toma responsabilidad de lo sucedido, entendiendo por responsabilidad la habilidad de dar una respuesta a la altura del propio ser, en lugar de sentir culpa. Asumir que “eres responsable” trasciende todo sentimiento de “culpa”, significa hacerte cargo de tu habilidad de responder.La situación que sucede puede o no ser causada por ti, lo importante es que pongas en marcha tu habilidad de responder, aunque no hayas causado eso. Dentro de este paso, debes ver el evento como es, sin adiciones ni interpretaciones. Ver los hechos como son de forma objetiva para entender un poco más y dar respuestas diferentes a las emocionales (rabia, tristeza, miedo, dolor). Identifica tu grado de responsabilidad en el evento y pregúntate: “¿qué hice o qué dejé de hacer para que esto esté sucediendo en mi vida?” Necesitas estar consciente de que no puedes solucionar un problema si sigues responsabilizando a otros de lo que sucedió.  Pausa y paréntesis ¿Qué pasa si no puedo ser demasiado objetivo? Es válido que busques apoyo de una persona objetiva con conocimientos especializados, de un profesional que te ayude a ver las cosas como fueron y a identificar los aspectos que sumaste a los hechos, a fluir tus emociones. Un profesional te puede ayudar a encontrar la raíz de esto, tus identidades negativas que lo están ocasionando. Estar vivo significa estar en un proceso de evolución. En principio, cuando algo nos pasa puede que sintamos que es culpa de personas externas pero, a medida que adquirimos madurez, empezamos a identificar qué cosas pudimos haber hecho diferentes. Es conciencia que llega en la forma de ideas sobre cómo pudimos manejar la situación con más sabiduría. A veces, esa voz orientadora llega a nosotros a través de otra persona, de un especialista. En caso de necesitar este tipo de apoyo, no dudes en buscarlo, ábrete a recibir el apoyo de un profesional en el caso de problemas muy fuertes que no te puedes perdonar, o que no puedes perdonar a otra persona. Segundo paso de reconciliación. Luego de identificar los puntos como fueron o de ver qué pudiste hacer distinto, ten la humildad de reconocer tus acciones sin invalidarte. Sé comprensivo y amoroso, reconociendo cómo has contribuído sin sentirte culpable. En caso de que el otro te haya dañado, no lo tomes como algo personal, no asumas que están en contra de ti y reconoce con humildad que todos los seres humanos cometemos fallas y damos energía negativa. Son procesos, aunque no sean tuyos, no los invalides. Recuerda que en el grado en que te ames, te perdones y te comprendas, podrás perdonar y comprender a los demás. Tercer paso de reconciliación Este paso no es solo contigo, no es algo que debas hacer solo dentro de ti, sino que pide la acción de ir humildemente con la persona con quien está rota la relación, con el deseo de restaurar la relación pidiendo perdón. Perdón por la forma en la que contribuiste a dañar la relación, entendiendo que la situación se pudo generar por algo que hizo el otro, y limpias el resentimiento. Cuarto paso de reconciliación  Reafirma el compromiso de detener tus acciones negativas. Te comprometes a no volverlas hacer y, en caso de volver a generar alguna energía negativa, a realizar acciones negativas con otro, sabrás detenerte para que no se generen tensiones, brechas o distanciamientos. El compromiso debe verse reflejado en acciones, es decir, debe hacer crecer la energía positiva con acciones positivas que contribuyan a que la relación familiar mejore. Reflexión El grado de daño que hiciste o que te hicieron, el tiempo que pasó desde el evento, cómo quedó el resto de la familia después de la situación, son aspectos que esconden emociones y esas emociones requieren atención para saber cuánto cargas esa energía de resentimiento o culpa. Toma conciencia de cómo la reconciliación puede afectar de forma positiva no solo tu relación con esa persona, sino con la familia en general, y disponte a seguir los pasos necesarios para reconciliar y sanar. Este tipo de situaciones en la familia, que requieren discusiones o reconciliaciones, son grandes oportunidades para trabajar en ti porque, gracias a ellas, descubres áreas de tu vida que no estaban conscientes y así puedes trabajarlas para acercarte más a tu felicidad y a la de tus seres queridos. En este podcast hablaremos sobre esas personas en tu familia con las cuales te cuesta mantener una relación cercana y cómo empezar a tener una convivencia más natural. Nos acompaña Michelle Rios quien es actual colaboradora de Theo(The Enlightenment Organization). Source by

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