person walking on sand with dog

¿Cuál es el sentido de vivir? Se trata de una pregunta existencialista a la que no es fácil encontrar respuesta. Por eso, en este artículo presentamos algunas reflexiones sobre el sentido de la vida y mencionamos cuáles son esos aspectos que le dan sentido a estar vivos.

Para la mayor parte de los seres humanos, la verdad es que la vida carece de sentido, son muchas las personas que no encuentran sentido a estar vivos y por esa razón aumenta la tasa de suicidios. Existe desesperación, angustia, depresión, violencia, etc., porque no se tiene claro cuál es el propósito de vivir. En el caso de las personas que sí sienten tener claro su propósito de vida, la realidad es que lo asocian a metas como plantar un árbol, conocer un país o tener un hijo, es decir, para ellos el sentido de la vida está relacionado con experiencias que forman parte de la vida humana terrenal.

Actualmente, existe otro grupo de personas que ha desarrollado un sentido de vida enfocado en la inmediatez, y esto quiere decir que se enfocan en las experiencias que proporcionan disfrute y placer en el ahora, sin pensar en consecuencias, responsabilidades ni compromisos futuros. Es el tipo de personas que se identifican con el pensamiento de “a beber y a bailar que el mundo se va acabar”, porque se está bajo la idea de disfrutar al máximo la vida haciendo y deshaciendo, o dando rienda suelta a los placeres.

En este último grupo, de las personas que encuentran sentido en la vida por el placer y disfrute inmediato , se esconde una realidad interior de vacío, con la creencia de que al rodearse de amigos, objetos materiales, acumulación de dinero, se podrá llenar ese vacío. Esto, en otras palabras, es un intento de reducir el propósito de vida al “Tener”.

Un verdadero propósito de vida está vinculado al “Ser” pero tener claro “¿qué somos?” no es una tarea sencilla. Reconocerse como ser, implica el trabajo de tener claro y consciente los valores y principios que engloban la identidad: “soy amor”, “soy creatividad”, “soy alegría”, “soy confianza”, “soy poder”, “soyhumildad”. Cada persona es única e irrepetible, cada quien tiene algo que aportar a los demás y cuando se comprende eso es cuando se empieza a sentir que la vida tiene un propósito que va más allá y que trasciende la individualidad.

En este sentido, las experiencias de un reconocido humanista y psicólogo llamado Viktor Frankl generaron la clasificación de tres (3) valores fundamentales que le dan sentido a la vida:

1. Valores de creación y de contribución: se refieren a todo aquello que puedo hacer o crear para mejorar la vida de los demás, por ejemplo, las personas que investigan para curar el cáncer, los que buscan crear sistemas educativos más efectivos o la intención de encontrar sistemas políticos menos egoístas. Son personas que en su propósito de vida se hacen la pregunta “¿de qué manera puedo contribuir al bienestar de los demás?” , “¿qué puedo aportar en conocimientos, experiencias, etc.” Esta búsqueda de dar la mejor versión de cada uno le da sentido a la vida.
2. Valores de relación o de experiencias: son aquellos quienes comparten relaciones significativas y estables, es decir, quienes aportan compañía de valor y de calidad a otros como por ejemplo: los cuidadores de ancianos, en asilos. Estas personas facilitan el despertar de la conciencia en un nivel o etapa de la vida.
3. Valores de actitud: hace referencia a la libertad de decidir cómo sentirse, o cómo actuar. En este aspecto, se reconoce que la forma de actuar de lo demás no depende de uno pero la actitud positiva y el responder con altitud ante las adversidades, sí. Es decir, implica la consciencia de reconocer qué sentir y cómo actuar ante los demás decidiendo cultivar pensamientos y emociones sanas para evitar ser reactivos o impulsivos y caer en la misma frecuencia de odio o conflicto que a veces abunda en el mundo.

Todo sentido auténtico de la vida, se consigue desde la expresión de los valores personales, cuando hay espacio para ser y mostrar quién se es desde el amor, sabiduría o confianza. Una persona está en pleno disfrute y ejercicio de su propósito de vida cuando expresa la mejor versión de sí misma y puede mostrar abiertamente lo que realmente es, siendo congruente entre lo que se piensa, dice y hace. Alinear el ser significa dejar espacio para que el universo interior se refleje en la vida externa, en la cotidianidad humana que es donde al final, se vienen a aprender las experiencias que ayudan al crecimiento espiritual.

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