La importancia del niño interior
El niño interior es, a veces, el nombre que se le pone a los recuerdos que se tienen de la infancia. Se habla de niño interior cuando se quiere recordar algún momento o alguna característica de la niñez, pero que no necesariamente sigue en nuestras vidas. Por eso, en este artículo queremos definir el niño interior tomando en cuenta la importancia que tiene para el adulto que somos hoy.

Espontaneidad, pureza, sencillez, curiosidad, imaginación y ocurrencias pueden ser algunas de las características que vienen a la mente cuando pensamos en niños. Pero ¿dónde está todo eso dentro de nosotros? El niño interior es esa parte de nuestro ser en la que encontramos no solo las memorias de nuestra infancia, sino también todas esas características y virtudes que abundan en los niños y que aún viven dentro de nosotros como adultos.

En las etapas de crecimiento, es posible que un niño tenga experiencias desagradables que lo lleven a modificar alguna de sus características para adaptarse a una vida más adulta o madura. Puede que este cambio o crecimiento venga de la mano de los padres y las normas o las limitaciones que se enseñan con la intención de orientar y proteger, pero también es posible que vengan de la mano de eventos traumáticos o agresiones. En ambos casos las memorias de ese evento quedan grabadas en el ser, generando un miedo que resulta en aprendizaje o lección. Es decir, atravesar por alguna situación de trauma sin duda causa temor, un temor que queda grabado y que se puede repetir en la vida adulta cuando se tenga alguna situación, emoción o experiencia que evoque el suceso de la infancia. Así entonces, se crea un especie de ciclo de reafirmación y reforzamiento de la experiencia negativa y esto causa que el niño interior se esconda o se bloquee.

Para romper este bloqueo, es necesario escuchar y atender ¿cuál es el evento que refuerza la experiencia negativa? ¿Qué hace que el niño interior se quiera esconder? En el proceso de desbloqueo es importante ir emocionalmente al evento traumático y darse el permiso de revivirlo en la mente tal y como sucedió. Es decir, experimentar las emociones y los pensamientos, pero esta vez con la determinación de que tu niño interior no esté solo, sino acompañado por ti, un adulto que ha asumido la responsabilidad de sanarse a sí mismo.

Lo anterior es el proceso de descrear el evento emocional, para cambiarle la energía que ha tenido durante tu vida. En nuestra Escuela se le conoce como Tecnología de Transformación o CDT, y es semejante , por ejemplo, al proceso que haces cuando limpias una casa: debes acercarte a lo que está sucio, lleno de polvo, lo que ya no usas y reunir, juntar, revisar y organizar para decidir. Entonces, lo que ya no usas lo desechas, a lo que está sucio le quitas el polvo, lo que está fuera de lugar lo ordenas, y así sucesivamente.

En tu mundo emocional o en tu mundo interior sucede lo mismo, hay emociones, recuerdos pensamientos y experiencias que no son gratas o no aportan cosas positivas a tu vida. Esas cosas también debes revisarlas, y cuestionarte: ¿para qué las quiero ahí?, hay que verlas, decidir si las necesitas o no, y en caso de que no, optar por desalojarlas.

Todas las experiencias negativas o traumáticas son susceptibles de ser sanadas, es necesario abrirse al encuentro de ese niño herido, de esa parte de nuestro ser que siente temor para poder hacer las paces con las heridas, y comprender que es posible recuperar la ingenuidad, la espontaneidad, curiosidad, sencillez, etc., porque esas y otras características son necesarias en ti, aún como adulto.

La importancia de tu niño interior es que lo necesitas, necesitas que sea un niño fuerte, sano y seguro de sí mismo a pesar de las experiencias de tu niñez. Comienza a mirar a este niño interior como un personaje, como una parte de ti que sanará de tu mano y que, al integrarlo con tu parte adulta, podrás utilizar y aprovechar sus características para desempeñarte con más espontaneidad, energía, alegría y creatividad.

Todos tenemos nuestro niño interior, puede ser que dentro de algunos esté compactado, bloqueado o limitado, pero habita en cada ser y es necesario llevar una relación sana con él para que nos ayude a ser mejores adultos y a tener mejores relaciones basadas en la confianza, la seguridad y la estabilidad emocional que ahora tenemos con nosotros mismos.

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Beatriz Gaona

Beatriz Gaona

Directora del Instituto de Ciencia Psicánica - Formadora de Coaches - Pilotos de la tecnología de transformación del ser, con más de 25 años de experiencia en el desarrollo humano, y desarrollo interior.