La depresión suele confundirse con tristeza pero también suele pasar desapercibida generando sorpresa en las personas cuando descubren que alguien conocido atravesó por este proceso. El peligro de la depresión es que es silenciosa y muchas veces no se quiere ni se sabe cómo reconocerla. En este artículo, compartiremos algunos conocimientos derivados de experiencias propias y de personas cercanas para englobar las ideas centrales en torno a lo que implica estar deprimido.

¿Qué es la depresión?

La depresión es un estado emocional de tristeza profunda y constante. Es cierto que durante un proceso depresivo las personas pierden el gusto o interés por hacer las cosas simples o cotidianas que comúnmente hacen como comer, levantarse de la cama, arreglarse, bañarse, trabajar, etc.

¿Qué diferencia a la depresión de la tristeza?

La diferencia más notable es, quizás, el tiempo de duración de cada proceso emocional. Es normal sentir tristeza y que ésta dure poco tiempo o se vaya cuando se piense o haga otra actividad que no esté relacionada con la causa. La tristeza es corta, específica y se puede llegar a identificar el origen o razón que la genera. Con la depresión, en cambio, no es tan sencillo identificar su origen o razón, y pueden pasar meses con el mismo estado emocional de constante desánimo, hastío, fatiga o cansancio por la vida.

¿Cómo identificar la depresión?

Es posible mencionar ciertos “síntomas” que ayuden a reconocer la depresión:

  • -Llega sin avisar, no hay razón aparente ni motivos que justifiquen por qué sentirse como se siente. Una persona deprimida, por ejemplo, puede ser alguien con un buen trabajo, casa propia, carro, dinero o reconocimiento; es decir, que terceras personas o la misma persona afectada, no entiendan ni vean razones que expliquen el estado depresivo.
  • -Se le da importancia al ocultar lo que se siente o se pierde el interés en explicarlo. Es decir, puede haber cierta vergüenza y deseos de que la gente no note la depresión y, como parte de ello, pueden haber intentos de ocultar la situación. Incluso se pueden encontrar maneras de hacer una “vida normal”, aun con la sensación interna de desánimo y pensamientos suicidas o desalentadores.
  • -Hay una experiencia interna de vacío, de perder el impulso, las ganas o la energía de vivir. Esto viene acompañado de una sensación de incomprensión, porque la persona no entiende porqué está así y no encuentra lógica a su experiencia emocional.
  • -Hay pérdida de concentración o falta de memoria en cosas fáciles o sencillas. Cuando hay tareas simples o actividades que se hacían normalmente, puede que ahora en ellas se divague o haya confusión.
  • -Actividades como comer, levantarse de la cama, bañarse, o salir, implican un sobreesfuerzo porque dentro de la persona hay pensamientos de desánimo o desgano que lo orillan a no moverse.
  • -No hay ganas, interés ni motivación para acudir a un especialista o buscar ayuda de expertos, porque se minimiza la situación y se insiste en la idea de que no hay razones que la justifiquen.

¿Cómo superar la depresión?

La depresión es una experiencia oscura para el alma, es un momento en el que el ser se siente perdido, sin rumbo ni sentido. Por ello, es sabio pedir apoyo y comunicar por lo que se atraviesa, abrirse a explicar la situación como se siente más allá de la compresión o la lógica para nosotros u otros.

El primer paso, aunque pequeño, es fundamental para iniciar cambios y es pensar que si la mente es tan poderosa como para mantener esos pensamientos fatalistas y sostener el cuerpo lleno de desánimo, entonces es posible cambiar esa energía y transformar la experiencia a positiva. No es una transformación fácil ni rápida, implica pequeños pasos, pequeños momentos de lucidez de querer cambiar la situación y salir de ese estado de fatiga emocional.

Es importante encontrar el impulso que active una chispa de interés. En ese sentido, es posible comenzar proyectos, escuchar audios o aprender algo nuevo, es decir, practicar o buscar todo lo que haga sentido con la experiencia de sobreponerse y avanzar. En esta búsqueda podemos recomendar la participación en seminarios, talleres, clases o la lectura de libros o contenidos cuyos conocimientos hagan “click”, hagan sentido y se sientan correctos para el ser. Algo que puedes investigar es la “Ley del Péndulo” que va relacionada a la idea de que si tu cuerpo y mente están usando su energía para estar en desánimo y desgano, puedes utilizar esa misma fuerza hacia el otro sentido, es decir, hacia la energía del ánimo y agradecimiento.

La idea es elegir actividades y pensamientos que paulatinamente ayuden, es una búsqueda de reconocer el tipo de energía que se está viviendo e identificar la emoción que la acompaña y con ello, las herramientas para superarlo. Es un trabajo emocional que se emprende con decisión, disposición y que va de a poco, gradualmente, creciendo en apoyo de ti mismo y de otros, para que puedas encontrarte de nuevo contigo y con el amor por la vida.

Comentarios

Comentario

Categorías: Uncategorized