“No hay mal que por bien no venga” es una afirmación usada para ayudar a las personas a superar situaciones desfavorables o de conflicto. Con este artículo podrás identificar el mensaje que se esconde detrás de este dicho popular y la relación que tiene con el concebir la vida desde la espiritualidad.

Los dichos populares suelen ser reflejo de realidades que hacen sentido para una o muchas personas. Decir que “no hay mal que por bien no venga” tiene la intención de ayudar a atravesar momentos de la vida que se perciben como malos o negativos. Es decir, con su uso se puede ilustrar una gama de situaciones adversas como por ejemplo: rupturas amorosas, planes caídos, desempleo, cancelación de viajes, etc.

Estas situaciones o experiencias que se entienden como negativas o que no son agradables, en realidad son las que proporcionan transformación, ya que todo lo que se conoce como “negativo” es una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Sin estas situaciones no sería posible conocer ni disfrutar lo que se conoce como “los positivos” de la vida y este conocimiento es del común. Por eso es una frase popular, porque en ella se esconde la sabiduría de la vida. Las experiencias negativas o los eventos desafortunados no solo son parte de la vida sino que son elementales, porque sin ellos no existe oportunidad para reflexionar, cuestionar o siquiera pensar en los matices que se presentan con el hecho de estar vivos. Por el contrario, sin ellos la vida sería plana y sin crecimiento.

Como seres humanos, está normalizado asociar los obstáculos o retos como algo negativo, pero esto se debe a que la mayoría de las personas están en la ignorancia y desconocen que la vida tiene principios, leyes de creación, de manifestación y formas complejas de relacionarse y funcionar. Es posible imaginar la vida como un sistema, donde cada etapa, persona y situación tiene causa y razón para que otras etapas, personas y situaciones sean. Por ejemplo, una telaraña es un tejido a veces imperceptible a simple vista, pero tomó tiempo unir cada trazo y cada línea para que se haya creado una red lo suficientemente fuerte como para atrapar el alimento de las arañas.

Las situaciones y personas que se cruzan en la vida son estos trazos y líneas que van moldeando el ser, y que van ayudando a construir la verdadera esencia que está conectada con un Todo. Ignorar esto significa vivir la vida sin estudiar o informarse acerca de la complejidad de estar vivo e ignorando toda la sabiduría que habita en cada ser.
Sin experiencias negativas no se puede tener la comprensión de lo que significan las experiencias positivas y, básicamente, sin los obstáculos no existe la posibilidad de poner a prueba las propias habilidades, ni tampoco es posible cuestionar o empujar los límites ni buscar superación.

En este sentido, si sientes que se te presentan retos o aspectos negativos, ten presente que son una invitación a confiar y creer más en ti mismo, y en la idea de que siempre hay una sabiduría superior e inteligente que se comunica y te respalda. Es una sabiduría que justo en aquellos momentos más negativos te guía, te apoya e incluso te pone en el camino de las personas, libros, temas o escenarios que necesitas para que avances y te conviertas en el ser feliz, sabio y poderoso que puedes ser.

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