La gente comúnmente confunde la avaricia con la abundancia.

La abundancia es tu derecho de nacimiento y no hay nada de malo en tener satisfechas tus necesidades. El sufrimiento y la escasez provienen de egos mal alineados, no de la espiritualidad.

La avaricia es el deseo, el ansia o afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para acumularlas, es la búsqueda de la felicidad a través de la acumulación de bienes materiales, y el uso de la riqueza material para influir en otros.
Antes de afilar tu cuchillo para increpar a un compañero por su avaricia, echa un vistazo a tu propio inventario. Es posible que te ufanes de no ser codicioso, pero ¿cuántos pares de zapatos tienes? ¿cuánta ropa hay en tu armario que ni usas? ¿Se puede llamar codiciosa a otra persona en una sociedad donde cerca del 90% vive acumulando cosas y a eso le llama “abundancia”? Antes de que el hombre blanco arribara al continente americano, los nativos vivían en abundancia porque estaban en armonía con su ser superior y con la tierra.

Tenían refugio, alimentos y vestimenta, poseían sólo lo suficiente para empacar e irse a otro lugar. Los aborígenes vivían en abundancia. Los esquimales vivían en abundancia.

Nos juzgamos mutuamente por lo que vestimos, por el carro que conducimos y por el tipo de casa en la que vivimos. Es nuestro derecho vivir en abundancia, sin avaricia, algo muy difícil de lograr en la época actual pues supone entablar una gran batalla contra el ego. Sin embargo, no es imposible y lo puedes lograr trabajando en ti.

Algunas personas incluso pasan toda su vida en la búsqueda de cosas materiales. Los cónyuges se seleccionan mutuamente en base a esto. Trabajamos haciendo algo que no nos gusta por dinero.

Esto es solo un punto para la reflexión. Créeme, hay mucha gente que supera su cuota de “abundancia”. A veces desean un cambio y se dan cuenta que han acumulado tantas cosas en su vida que ahora se han convertido en albatros alrededor de su cuello.

Por desgracia, aunque quisiéramos vivir la vida de un pionero, no es posible, o al menos no fácilmente. No se puede vivir en la tierra como lo hacían las culturas en la antigüedad.

Los indígenas vivían libremente en la tierra y vivían de los alimentos que ellos mismos cosechaban pero, en términos modernos, a estas personas les llamamos mordazmente vagos o vagabundos.

Como mencionamos anteriormente, la abundancia es tu derecho de nacimiento y esto no está peleado en absoluto con la espiritualidad; al contrario, en la Escuela de Esencialidad nos enseñan cómo desarrollar y vivir en abundancia y deshacernos de todas las contra-realidades que en ocasiones limitan este derecho. Te invitamos a conocer un poco más de cómo vivir una vida feliz, espiritual y muy abundante a través de nuestro curso “Tu Despertar Espiritual”.

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